Cómo olvidar aquellos días en los que regresábamos de la secundaria o la preparatoria con la mochila cargada de parches y botones de nuestras bandas favoritas, las uñas negras a medio despintar y los vans ya gastados por tantas historias. Días en los que hacíamos la tarea con el televisor encendido, dejando que la música del momento marcara el ritmo de nuestras vidas.

Nuestra generación fue testigo de algo más que canciones: un movimiento, un estilo de vida, una identidad que se dibujaba en cada mechón de cabello cubriendo el rostro y en cada acorde que nos hacía sentir comprendidos.
El pasado viernes 17 de abril, algo mágico sucedió en el Foro Ritual. Por unas horas, el tiempo se dobló, y todos volvimos a ese refugio donde la música y los amigos lo eran todo. La presentación de Cuatro y Medio, junto a sus bandas abridoras Will of One y Pryamo, no fue solo un concierto: fue una descarga de nostalgia y energía que nos hizo olvidar la adultez, devolviéndonos a esa versión más auténtica de nosotros mismos.

La noche arrancó con Pryamo que dejó a muchos intrigados, tanto por su propuesta musical como por su estética. Pero bastaron unos cuantos minutos sobre el escenario para transformar la curiosidad en conexión, ganándose nuevos seguidores, con una energía que se sentía en cada rincón del lugar. Para la segunda presentación, la intensidad ya estaba en lo más alto: brincos, gritos y emoción desbordada acompañaron a Will of One, quienes entregaron un show tan potente que dejó al público pidiendo más, preparando el terreno para lo que vendría.

Y entonces llegó el momento de Cuatro y Medio. Su presentación fue simplemente inolvidable: una conexión genuina con el público, emociones a flor de piel y un setlist que equilibró perfectamente sus temas más icónicos con aquellos que, con el tiempo, se han vuelto himnos. Cada canción fue coreada con el corazón, creando un eco colectivo que llenó todo el recinto.


No decepcionan, y quizás ese es el verdadero secreto de su fuerza: una comunidad de fans que lo da todo, que comparte, que recibe, que convierte cada show en una experiencia viva. Entre freebies, sonrisas y un pit cargado de emoción, quedó claro que quienes los escucharon por primera vez no salieron igual… salieron queriendo más.


Y ahora te toca a ti: ¿ya los conocías? Si no, esta es tu señal. Date la oportunidad de escucharlos, de sentirlos en vivo y de formar parte de algo que va más allá de la música.
Reseña y fotografías: Natalie Medina



