Hay espectáculos que disfrutas y otros que te hacen quedarte mirando sin entender cómo es posible lo que tienes enfrente. ECHO, la nueva producción de Cirque du Soleil, pertenece a ese segundo grupo.

Tuvimos la oportunidad de asistir a su estreno en Guadalajara y encontrarnos con un montaje donde las acrobacias, la música, la tecnología y los efectos visuales se mezclan para contar una historia de fantasía sobre la relación entre los seres humanos, los animales y la naturaleza.
A través de FUTURE y su compañero ECHO, la historia nos lleva por un universo donde la imaginación tiene un papel fundamental y donde cada elemento del escenario forma parte de una experiencia visual que sorprende de principio a fin.
Entre los momentos que más llaman la atención están las acrobacias aéreas con correas elásticas, los artistas suspendidos del cabello, los lanzamientos humanos del banquine y las demostraciones de contorsionismo y equilibrio que parecen desafiar los límites del cuerpo. A esto se suma un enorme cubo que cambia constantemente con proyecciones y efectos visuales, convirtiéndose en una pieza fundamental del espectáculo.
Y es que no se trata solamente de ver actos sorprendentes. Detrás de cada movimiento hay horas de preparación, fuerza, precisión y coordinación. Todo se integra con la música, el vestuario y la escenografía para construir ese universo de fantasía que te mantiene atento a lo que sucede en el escenario.
Salimos con esa sensación de asombro que permanece incluso después de que termina la función. De esas experiencias que, sin duda, recordaré toda la vida.