El pasado 7 de marzo, la histórica banda tapatía Cuca celebró 36 años de trayectoria con un concierto explosivo en el Teatro Estudio Cavaret, donde el lleno fue total y el ambiente dejó claro que su legado sigue más vivo que nunca.

Desde que se abrieron las puertas del recinto, el lugar se inundó de fans de todas las generaciones: rockeros que han seguido a la banda desde sus inicios, familias completas y nuevos curiosos que se sumaban por primera vez al ritual eléctrico que representa ver a Cuca en vivo.

Poco después de las nueve de la noche aparecieron los protagonistas de la velada. Carlos Avilés se adueñó del bajo con potencia, Alex Otaola reafirmó su lugar como uno de los guitarristas más sólidos del hard rock nacional, Nacho González sostuvo el pulso con su implacable “Pila Atómica”, y al frente, José Fors desplegó su carisma y teatralidad característica.

La descarga arrancó con “Rock y Solo Rock”, marcando desde el inicio el tono de una noche intensa. A partir de ahí, el repertorio avanzó con la fuerza de clásicos como “Electroshock”, “¿Qué Chingaos?”, “Necesito Cirugía” y “Don Goyo”, canciones que encendieron la nostalgia y fueron coreadas por un público entregado.

El concierto fue generoso: cerca de 30 temas que recorrieron buena parte de la historia de la banda, incluyendo himnos como “Alcohol y Rock and Roll”, “La Pucha Asesina”, “La Balada” y “Tu Flor”. También hubo espacio para momentos más densos como “El Son del Dolor” y “El Hombre de la Marcha”, recordando las influencias pesadas que han marcado su sonido a lo largo de los años.



El cierre llegó con “Señorita Cara de Pizza”, tema de su álbum debut La Invasión de los Blátidos, dejando al público completamente encendido tras más de dos horas de rock directo y sin concesiones.
Treinta y seis años después de su nacimiento, Cuca volvió a demostrar que su espíritu sigue intacto: irreverente, potente y profundamente conectado con su público. Si algo quedó claro esa noche en el Cavaret es que todavía hay Cuca para rato.
Fotografías por: Avril Grago.
Reseña: Roxy Reagan.















