El 24 de enero, Guadalajara entra en una frecuencia distinta. No es una noche de coros fáciles ni de canciones que duran tres minutos: es una invitación a perderse dentro del universo de Godspeed You! Black Emperor, una banda que convierte cada presentación en un viaje sonoro más cercano al cine y a la contemplación que al concierto tradicional. Su música no se comporta como un setlist normal, sino como una marea que empieza casi en silencio, crece lentamente y termina explotando en capas de guitarras, cuerdas y percusiones que envuelven todo el espacio. Verlos en vivo es aceptar que el tiempo cambia: los minutos se estiran, las emociones suben y bajan, y el público deja de ser espectador para convertirse en parte del pulso colectivo.

Godspeed no persigue el protagonismo ni el show espectacular; su fuerza está en la construcción. Dos baterías marcando rutas distintas, violines que cortan el aire, drones que sostienen la tensión y proyecciones que parecen fragmentos de otra realidad acompañan una narrativa que se siente más que se explica. Cada tramo del concierto funciona como un movimiento: primero la calma, luego la expectativa, después el golpe emocional. No hay discursos largos ni pausas forzadas, solo una sucesión de paisajes que conectan con quien escucha desde un lugar íntimo, casi hipnótico. Por eso cada ciudad vive un concierto distinto: la energía del público y del espacio termina de moldear lo que sucede esa noche.

La cita es en C4 Concert House, y la experiencia comienza a partir de las 19:00 horas, con un show que promete extenderse y transformarse conforme avanza. Los boletos ya están disponibles a través de TicketNow y más que asegurar una entrada, lo que se compra es la posibilidad de vivir uno de esos conciertos que no se recuerdan por una canción, sino por todo lo que se sintió mientras el sonido ocupaba el lugar completo. En Guadalajara, el 24 de enero no se escucha: se atraviesa.



