Después de varios años sin pisar la ciudad, J Balvin regresó a la Arena VFG con un show que se sintió grande desde el primer minuto: fuego, visuales enormes, pantallas por todos lados y una arena completa cantando cada coro como si fuera karaoke masivo.


La noche arrancó pasadas las 9 PM y desde “Ginza” se notaba que esto no iba a ser un concierto tranquilo. “Ay Vamos”, “Safari”, “Mi Gente”, “Qué Más Pues?”… canción tras canción, el lugar no bajó la energía. Había gente bailando en los pasillos, otros grabando todo aunque ya estuvieran sin batería y miles cantando tan fuerte que por momentos la voz de Balvin se perdía entre el público.

Más allá de la producción, lo que terminó haciendo especial la noche fue el ambiente. Se sintió como una salida entre amigos gigante: gente llegando desde temprano, el caos clásico para entrar a la VFG, filas eternas para salir y aún así todos con la misma cara de “valió totalmente la pena”.

J Balvin no vino solamente a cantar hits. Vino a recordarle a Guadalajara por qué sigue siendo uno de los nombres más fuertes del género.
Reseña: Laura Peña
Fotogrfías: Miguel Jasso.
















