Complicado resulta poder generar una reseña, una nota o cualquier pinche escrito sobre algo o alguien de los cuales ya se ha hablado en anteriores ocasiones en demasía. Imagínense ustedes tener que armar una redacción sobre cualquier tugurio famoso de su ciudad, quizás algunos hablarían de los sabrosas que están las chamaconas del congal, otros se enfocarían a los cumbiones que suenan a altos decibles en el lugar, pero sin dudas otras más contarían a santo y seña los aromas diversos que percibieron durante su estancia, en fin; como dicen en mi colonia pobre: “cada quien habla como le va en la feria”.

Para bien o mal los siempre bien ponderados Rucos de la terraza han llevado cargando durante diez años desde su formación, la controversia, la censura y el repudio en su respectivo costal, y vaya que se han alimentado de todas esas circunstancias y situaciones para regurgitar algo así como una mezcla de pelos, sudor, flemas, carne cruda, religión, diversión, sarcasmo, baile, ansiedad, furia y sobre todo buena música.

El pasado sábado 3 de marzo será un día que nunca olvidaré, tal como nunca he olvidado mi primera comunión, ese preciso momento en el que por primera vez recibía el sacramento de la eucaristía. Acá la cosa fue quizás mas o menos similar, una ceremonia en todo el sentido de la palabra, en donde los fieles creyentes se congregaban poco a poco en el Anden Foro Cultural, todos ellos motivados con la esperanza de recibir las palabras precisas de sus pastores Maturberto, Pablo Favela, los hermanos Artega y Siddharta, pero sobre todo aceptar el castigo divino que sólo puede otorgar la desfachatez y la insolencia.

Salmos y alabanzas como “Viernes de Ciclo Menstrual”, “Hasta la Madre”, “Pinches Shishotas”, “Nomas por Feo” entre otros éxitos, fueron cantados hasta el éxtasis espiritual. Durante más de una hora y media, todos los fieles creyentes pudieron ensuciar su alma hasta el cansancio, alabar pollos crucificados y llenarse de agua bendita de dudosa procedencia pero igual de refrescante.

Fue asi como sin dudarlo me convertí en un seguidor más de este credo, en donde no existe la discriminación, donde no hay regla alguna más que el deleite, en donde la cruda realidad de nuestro país y sociedad  se convierte en un juego, en una mofa que no daña a nadie, en un performance que nos invita a convertir la catarsis en el método preciso de conciencia ante una sociedad conservadora, quienes son realmente los transgresores.

Por ello y mucho mas el sábado 3 de marzo vivirá en mis recuerdos por el resto de mis días, tal como las películas de ficheras, los éxitos de los temerarios y los bailecitos sensuales de la Tesorito.

Mención importante para los “monaguillos” del evento Frankenputa (CDMX) y Kmuflage, quienes se pusieron al tiro y brindaron un gran show, para ellos todas las limosnas de la misa sin pedos.

Nota del evento: Carlos Cazzares.

Fotografía: Christian con Hache.

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