Pennywise y H20 en Guadalajara.

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¡No fue un domingo cualquiera!

Este no fue un domingo como otros en casa. Despertar temprano con un poco de cruda, pero con muchísima actitud y mucho punk rock sonando en el reproductor, así comenzó la magia de ese bello día.

Por la tarde cerveza con los amigos y un chingo de punk rock hasta que las agujas del reloj marcaran las 9:15 p.m., como es acostumbrado en nuestra ciudad algo de tráfico para poder llegar al c3 stage, al arribar nos encontramos entre un mundo de gente con la misma euforia que la nuestra, entre saludos nos reunirnos con amigos para tratar de entrar juntos.

9:45 pm: se escucha un tremendo grito del público y el escenario H2O con su “1995”, primera canción que reventaron los veteranos mientras que mi compañera y yo estábamos tratando de entrar para poder capturar los mejores momentos de esta banda de hardcore, que no era menos importante que la estelar. Por cuestiones ajenas no pudimos ingresar, lo único que salió de la boca de esa persona fue: ¡llegaron 10 minutos tarde!”, esto  en conjunto a una mirada prepotente tipo “yo soy quien manda” y “yo soy quien dice que se hace”.

La magia continua en el escenario con temas como: “Nothing to prove”en la cual sonó la batería con un matiz distinto pues no era Todd Friend quien estaba al mando de los ruidos duros en la batería si no un niño quien lo hizo de manera excepcional mientras el público reventaba de alegría y seguía coreando tan esperada canción, los buenos temas continuaron sonando: “Skate”, “One life”, “What Happened?” y también cómo no recordar “Sunday”,canción en la que de nuevo hizo su aparición este niño soltando las primeras estrofas mientras el público entre gritos, coros, y esa euforia total daban el preámbulo perfecto para la llegada de Pennywise al escenario, misma canción que provocó una revolución en mí al no estar en medio del pit reventando golpes a diestra y siniestra mientras cantaba con el corazón en la mano, pero bueno no todo puede ser perfecto en ocasiones.

Después de una larga espera, logramos entrar. Agradecemos al encargado de prensa del C3, que con buena voluntad y entendiendo el motivo de nuestro retraso rápidamente nos acreditó; esas personas son las que valen, las que apoyan y no dividen. Lo único que recuerdo al entrar es mi piel chinita por ver a una de las bandas más significativas de mi adolescencia, olvidando todo lo ocurrido y comenzando a disfrutar. Saludar, comprar cerveza y tratar de tener el mejor lugar para cuando llegara el momento más esperado de la noche, cumpliendo nuestro gran objetivo.

11:00 pm: por fin Pennywise daba la pauta para salir al escenario, podría describirles cada cosa que sentí al ver eso frente a mis ojos, pero estoy en un lugar donde me daría vergüenza tener lágrimas en mis ojos al estarles relatando mi sentir, pero estoy seguro que esos viejos punkrockers saben de lo que estoy hablando.IMG_6864 copy

Pennywise está listo y suena “Wouldn’t It Be Nice”, la gente en una locura total, mientras tanto los miembros de la banda intentaban “reventar” cada uno de los instrumentos acompañados de esa voz tan particular de Jim Lindberg, y asi continuaron tocando y aquello cada vez más se convertía en un mar de gente que sólo se movía de un lado a otro. Sonaron temas como “My own country”, “Perfect people”, “Straight ahead”, “Society”, “Fuck authority”, “Stand by me” y para cerrar “Bro hymn”.

Debo reconocer que para mi gusto no fue la mejor selección para su presentación, pues creo hicieron falta muchos temas, en especial del disco “From the ashes” que en lo personal es mi favorito, pero al final lograron cautivar a todos los escuchas transformando el ambiente en una locura total. Todo esto jamás opacado por los problemas de audio que tuvieron cuando tocó la legendaria banda, mucha gente se queja y es lo único de lo cual hablan. Para mí, representó mucho más que eso y no por ello dejó de ser un excelente evento.

¡Recuerden que esto es punk rock, no la Filarmónica de Berlín!.

Reseña: Héctor Zamora aka “Panque”

Fotografía: Ixchel Wood.


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