Este sábado no fue un día común, entre murmullos y cervezas la noche nos abrazaba entregando su magia. Esperábamos con ansias un evento, el gran poeta que nos haria viajar desde el cielo hasta el infierno.

Una de las joyas escondidas del rock nacional, se presentó en el Anexo Independencia con el proyecto Mitocondrias Eléctrico, quienes cumplen 10 años de haber iniciado y fue creado con la finalidad de generar un acercamiento más íntimo con su público, motivo de su regreso a la Perla Tapatía.

A las 10 de la noche dio inicio el ritual, entre la gente se abrían paso el vocalista de la agrupación La Barranca, José Manuel Aguilera acompañado del tecladista Yann Zaragoza; pisando el escenario, el público se desbordo en gritos y aplausos con la mirada puesta en la mítica persona de Aguilera que al rasgueo de su guitarra, comenzó el viaje llevándonos por senderos obscuros y misteriosos, dejándose llevar en las notas cósmicas, que estallaban derritiendo el jade de los corazones de los asistentes.

Una excelente selección de canciones, variadas en cuanto a su trabajos como solista y con La Barranca, que dio inicio con Dulce Tormento, seguida de la instrumental “Yendo al cine solo”, demostrando porque es uno de los mejores guitarristas de México, para dar paso a otros éxitos como una “El alma nunca deja de existir”, “Una tarde en la vida” y Malecó”, el fiel público no dejo de cantar ninguna rola, “Hasta el fin del Mundo”, “La Expedicion”, “Manos”, “El tiempo es olvido”, “Esa madrugada”,“Akumal”, entre otras.

El pequeño foro se prestó para una velada muy íntima entre el poeta, su guitarra, el sabor extraordinario que dio Yann con su teclado, su excelente simpatía, y la creación de versiones eléctricas, diferentes a los que estábamos acostumbrados.

El público disfruto de esa cercanía y de una noche como pocas vividas en Guadalajara, el evento siguió su curso y sus canciones llenaban el foro a una sola vos, entre aplausos y gritos se despidió tomando el camino para darse un descanso y retornar al escenario para cantar “La rosa”, canción que ya es emblemática en estas tierras y finalmente con las emociones ya desbordadas cerraron con “Cuervos”, la rola más esperada de la noche.

Al final, en un abrazo de complicidad y respeto como músicos, dejando ver la camaradería entre estos dos grandes; José Manuel y Yann se despidieron sellando así una noche que quedara en la memoria

Reseña: Gustavo Apodaca.

Fotografía: Gabriela Apodaca.

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