Doña Pancha Fest 2016.

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Es la noche del 01 de Octubre…Después de un buen monchi y ya con los ánimos bien puestos, iniciamos la aventura hacia el Centro Cultural Kukuruchos, recinto del ya tradicional Doña Pancha Fest, que en su emisión número cuatro, se ha convertido ya en el festival de música bastarda y underground por excelencia en Guanatos…

Este cotorreo nació en 2008 en Tecate BJ, a cargo del Artista visual Cristian Franco, con la encomienda de que la irreverencia de la escena musical independiente no muera, así como el desmadre característico de tan peculiar festival, o lo hacemos nosotros mismos o los talentos mueren porque como dice el lema del Pancha: “¡somos pobres, pero queremos party!”.

Ya adentro, en el escenario fluían las bandas provenientes desde Noruega, España, USA, Mexicali, CDMX y Guadalajara, cada una con la estridencia e irreverencia sónica psicotrópica que por derecho y obligación los hace pertenecer a este festival.

…Las chelas muy bien, caguamones de Miller en cincuentón, de lujo….

Las generaciones que han sido parte de este festival, se dan cita ahí para no perder la bonita costumbre de ponerse chuquis, como si de eso dependiese (y en parte así es) la fama de la Pancha, celebrar que el underground es así, aferrado, necio y sobre todo, de carnales, de amigos, artistas, músicos y de todo los que con cada año se la fletan para sacar estos festivales adelante, pues generan propuestas que están muy alejadas de la escena musical que se realiza en la ciudad…ese es el valor de Doña Pancha, que su crew siempre está chingandole para que nosotros podamos disfrutar de alternativas sonoras que luchan por seguir siendo, además de darnos la oportunidad echar buen baile y de ver a la bandita, a los compas ahí reunidos, finamente hasta el rabo.

Así, entre el güiri-güiri cof-cof, se llegó el momento de convocar al staff al escenario para la tradicional partida del pastel…de imaginarse que no hubo mordida, sino que el pobre pastelito de Soriana terminó siendo lanzado al público como si de confeti se tratase, a esas alturas de la noche, ya el glamour se había ido a guardar…

Ahhhh, pero eso no es todo, Doña pancha no puede ser sin su mítica y greñuda mascota, el Yeti, quien sacó a relucir sus pasos medio troncos (supongo que estar dentro de esa sudorosa botarga no es fácil) apechugando a cuanta chiquita se dejará, quizá para la otra emisión del festival, ya traerá pequeños yetis a su encargo…

Así las bandas terminaron su presentación, y la música guapachosa de fondo no se hizo esperar, así como las despedidas entre amigos o, el ponerse de acuerdo pa seguir el after, o simplemente vernos después.

¡Gracias y larga vida a Doña Pancha!.

Reseña: Dulce María Sánchez.

Fotografía: Jaime Rodríguez. 

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