Estudios Laika: el semillero del terror para niños

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Para hacer buen terror en el cine no es necesario el grito constante del público tras el salto de un gato que sorprende el paso sigiloso de un personaje, no es necesario que los espectadores suban las piernas a sus asientos constantemente ni que pesadillas relacionadas con la anécdota de la cinta los atormenten las noches siguientes. Para hacer una verdadera obra de arte en el cine de terror se necesita una gran estética en la creación de los personajes y la verosimilitud dentro de la historia cien por ciento fantástica que se presenta, rasgos que reúnen las películas que desde hace varios años lleva a la pantalla grande Estudios Laika.

Cuatro han sido los filmes que Laika ha desarrollado hasta el momento. El primera de ellos fue Coraline, que salió a la luz en 2009, cuatro años después de la fundación de la productora; ParaNorman (2012) fue la segunda película de Laika y luego de ella apareció Los Boxtrolls (2014). Por último, la maravillosa Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), filme que fue nominado a los premios Óscar como Mejor película de animación. Todas estas obras tienen en común estar hechas con la técnica de stop-motion, estar dirigidas al público infantil y juvenil (aunque muchos adultos gustemos de sus historias), además de poder ser clasificadas fácilmente dentro del género de terror.

Cualquiera podría decir que esas películas no asustan, por lo que caerían en el cuestionable opinión de no considerarlas dentro del género de terror. No obstante, el pertenecer al terror no depende de la recepción o el efecto que una cinta tiene en el público que observa, sino en el uso de temas asociados con lo que el ser humano suele temerle, con lo malévolo y a la vez sobrenatural, es decir, poderes o seres que no pertenezcan a la realidad y que buscan hacer un mal, y que generalmente se relacionan con la muerte; ahí aparecen temas macabros como fantasmas, demonios, monstruos, brujas, y todos aquellos elementos que el imaginario colectivo rechaza. Así es que aunque tú no le temas a las brujas o a un fantasma, el que el argumento central de una historia gire entorno y el hecho de que los personajes muestren miedo convierten a esa historia en una de terror. A ello se le suma el ambiente de tensión y misterio en el que se desenvuelven las acciones.

En las cuatro cintas que Laika nos ha presentado hasta el momento, estas características se cumplen. En Caroline, la protagonista principal es una niña, con nombre homónimo de la cinta, que descubre otro mundo en el que existen los dobles de las personas que ella conoce: otra mamá, otro papá, otros vecinos. Tras divertirse en algunas visitas a ese nuevo universo, descubre que todo el escenario fantástico ha sido creado por una terrible bruja que intenta robarle los ojos, tal como lo ha hecho con otros niños en el pasado, cuyas almas no pueden descansar en paz.

La segunda obra del estudio fue ParaNorman, que cuenta la historia de Norman, un niño con el poder de ver a los fantasmas, don que lo ha marginado en la escuela y en su misma familia. A él se le asigna la tarea de proteger a su pueblo de la maldición lanzada por una bruja siglos atrás, y evitar así que ésta regrese a tomar venganza, además de enfrentarse a zombies que deambulan por las calles de su vecindario.

Después aparece The Boxtrolls, en donde se cuentan las aventuras vividas en un pueblo aterrorizado por trolls que aparecen en las noches para robar los objetos de sus habitantes. Tras la desaparición de un niño recién nacido y el asesinato de su padre, el temor se agudiza ante las criaturas y comienza una persecución cruel hacia ellas, quienes en realidad se han dedicado a criar al bebé que encontraron.

Su última entrega fue Kubo, una historia que parecía alejarse de este género, pero que se mantiene en la línea de lo fantástico. Sin embargo, temas escatológicos como el arrancamiento de un ojo al niño protagonista, y el uso de dos personajes de terror primario como lo son sus dos tías brujas que intentan asesinar a sus aliados, logran que la cinta se mantenga en la línea con una extraordinaria calidad visual y narrativa.

La valoración e inclusión de estas películas en el género de terror se deriva de diferentes puntos que las caracterizan. Uno de ellos es la utilización de elementos asociados a lo que el humano le teme: seres desconocidos que emergen de la oscuridad o del poder del mal y que buscan el exterminio de otro ser, su intención es asesinar o han asesinado (o se cree que lo han hecho). En las dos primeras y última, se trata brujas enfurecidas; en la tercera, de trolls malvestidos y maljuzgados.

Otro punto es la representación del miedo, el cual es un sentimiento constante reflejado en los personajes de los tres argumentos primeros. Los eventos sobrenaturales chocan con la realidad planteada, en las dos primeras no forman parte de la realidad principal. Coraline vive en un mundo como el nuestro y llega al mundo de los dobles por medio de una puerta secreta. Lo mismo sucede con Norman, quien vive en una ciudad parecida a la tuya o a la mía, por lo que causa sorpresa el poder que éste tiene y las visitas de ultratumba que de un día para otro aparecen. En Boxtrolls, si bien se sabe que esas criaturas existen, se les rechaza por no ser humanos.

Las cuatro se tratan de películas sólidas, bien logradas no sólo en los elementos técnicos, sino además en sus tramas. Toda acción tiene justificación dentro de la misma historia, y los eventos sobrenaturales presentados tienen una razón, es decir, son creíbles dentro del universo planteado en los guiones de la productora. Sus personajes son redondos, conocemos sus intereses, sus alcances y sus limitaciones. En otras palabras: Laika hace un trabajo completo.
Hasta el momento Estudios Laika se ha mantenido fiel al género de terror.

Quienes amamos las buenas historias, el terror y el humor, debemos estar agradecidos con Laika, quien hace una excelente combinación de estos tres elementos y los inculca al público infantil por medio de cualidades destacables que cualquier adulto puede disfrutar.

El zorro.

Ángeles Rodríguez.

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