Eran 20:30 de la noche y comenzaba lo que para mí era mi primer asistencia a un show del Circuito Indio desde que había mudado su sede al C3 Stage del Foro Independencia.

Les tocaba a los capitalinos que se rigen bajo el nombre de Johnny Nasty Boots comenzar a amenizar lo que sería una noche bohemía. El trío de Rock con tintes de Psicodelia que de repente podría coquetear con el Progresivo dieron todo en su turno como antesala, dando un espectáculo de muy buen nivel y con una pasión que no siempre se ve; algunas personas ya los conocían y se logró avistar a más de un presente que ya cantaba algún corito de sus canciones. Después de un set de no más de cuarenta minutos dieron las gracias, se despidieron y tras los gritos de la audiencia quienes pedían otra canción a gritos regresaron al escenario a complacer al público con una canción más, volvieron a despedirse y procedieron a dejar el escenario al cuarteto que tenía la fortuna de cerrar su gira en su ciudad natal.

Johnny Nasty Boots

Siendo las 21:30 hrs. se arribaba al escenario Disidente, con ese coro que va más o menos así… “Y para no golpearte, dame una razón por favor, dame una razón, para golpearte dame una razón…”, con eso fue más que suficiente la gente enardeciera y comenzara a gritar. He de confesar que les había perdido la pista hacía mucho tiempo, el disco de “Y si tuviera disquera…” me lo sé de pies a cabeza, después solo escuché unas tres canciones de ellos y los borré de mi mapa, cosa de la cual habiendo pasado la noche del jueves… ME ARREPIENTO, redescrubrí a una magnífica banda —porque incluso tenía que nos los veía en vivo desde el 2011—, por lo que me da pena aceptar, que no puedo darles lujo de detalle de su setlist, ya que no pude cantar más de cinco canciones y de verdad me hubiera gustado cantar al menos la mitad de todas las que tocaron.

La noche avanzaba y la gente cantaba con mucha energía, pero era momento de bajar el volumen y dar entrada al momento marica de la noche, Alex comenzó a cantar “Ayer”, la cual se dio a notar que es una de las favoritas del público, llegando al punto en que el frontman decidió mejor guardar silencio y dejar que la gente cantara, mientras que Gustavo Muños grababa desde la batería con su celular el sentimental momento.

Disidente

Continuó el concierto retomando el estruendo, en especial cuando llamaron a unos grandes músicos a aventarse un “palomazo”, la gente se emocionó y como no si eran los mismísimos Jobo Panteras Gwise Guy de los Luis Migueles del Rock, los Garigoles, me da tristeza no poder decir específicamente que canción fue ya que como antes lo mencioné, me encuentro fuera de área, pero fue una exquisita muestra de lo que hacen estos señores en el escenario; puedo decir que particularmente recuerdo que una de las canciones que la mayoría de la gente gritó y cantó y que de verdad me gustó —ya la agregué a mi playlist de Spotify— fue “Bulldozer”, obvio no tenía ni idea de como se llamaba, así que tuve que preguntarle al buen Alex como se llamaba esa canción (no crean que estoy siendo pretenciosa y presumiendo que le pregunté al vocalista, porque no es así, fue a otro Alex, un amigo que estaba ahí a lado de mí), todo seguía y los ánimos no bajaban, al contrario conforme iban caminando las cosas, cada vez se subían más los decibeles.

Llegó el momento que nadie quería escuchar y fue cuando el joven Mendoza anunció «con esta nos despedimos» y dio lugar a lo que realmente fue una “Escala de Violencia”, ya que en cuanto empezaron los primeros acordes de la melodía se desató el ya conocido slam entre los asistentes, pero no se quedó en eso, a media canción invitó a Johnny Alfi de los Johnny Nasty Boots a unirse al escenario para terminar de tocar la canción, la cual claro que no llegó a su inmediato final, después de un largo pero bien logrado intermedio musical, Alex se quitó la playera (lo que provocó los gritos de más de alguna fémina) y le pidió a la gente que se acomodara porque quería caminar sobre la gente hasta llegar al centro y cantar desde arriba, no necesitó decirlo más de una vez, la gente se acomodó y le brindo sus manos y palmas para sostenerlo y ayudarlo a avanzar hasta que llegó al centro del público, se erigió en dos pies, confiando ciegamente en sus fans y tan solo sosteniéndose de un cable que colgaba del techo para volver a cantar “Fin del mundo en un día normal, este es el fin del mundo en un día normal…” y después de repetir el coro dar un grito de euforia para aventarse un clavado entre la gente, el cual fue respondido con el apoyo de las personas, quienes lo ayudaron a regresar al escenario en un rápido cross surfing, la adrenalina fue tal que Mr. Chochi también se trepó al escenario para saltar abrazado de Alex, la canción terminó y la gente pedía otra a gritos, «ya nos tenemos que ir porque está a punto de empezar otro concierto abajo, así que vamos a tocar una más, pero tiene que ser épica y ustedes van a decidir cual», de inmediato comenzaron los gritos para la complacencia, «¡GRIIIIS!», «¡ATARIIII!», «¡GASOLINAAAAA!», «¡RECICLAAAAAR!», «¡DECIDIIIIIIR!»… eran las más pedidas, así que después de un pequeño consenso Alex-público comenzó a cantar “Llevo un rostro que esconder y no deja de sangrar, es la misma condición, un sola situación corta la respiración y no tienes que decir…”, una vez más tuvo que guardar silencio para dejar a los asistentes cantar.

Ahora cada vez que toque Disidente los voy a querer ir a ver, pero prometo ya cantar más canciones, empezando por el disco “Antorcha”, ya está en mi top.

Texto: Ixchel Wood.
Foto: Christian Mendoza.

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